El propósito de este Espacio Colaborativo es dar a conocer algunas características de identidad docente de los educadores varones que estudian y/o trabajan en formación inicial o Preescolar, su vida profesional, y sus procesos identitarios, así como aclarar y/o eliminar en la medida de lo posible, la gran cantidad de estereotipos, creencias, mitos y prejuicios originados, en gran medida, por la estrecha relación entre la identidad docente y la identidad de género de los docentes. Esta relación determina en algunos la toma de decisiones importantes, como la elección o renuncia de la carrera en educación preescolar, para tratar de responder, así, a la clasificación socialmente aceptada de distribución sexo/género del trabajo.

lunes, 16 de junio de 2014

Maestro en Acción

LECTOESCRITURA EN PREESCOLAR POR: VÍCTOR MANUEL MIRANDA CEBALLOS

   Todo acto de lengua posee un significado, un contexto, una función social, y se manifiesta en textos. Aprender es, para cada niño, un proceso social de construcción de los significados en sus encuentros e interacciones con las ideas, las personas y los acontecimientos. Para aprender a producir textos, los niños requieren tener la necesidad de “escribir para decir algo a alguien”. Siempre se escribe para alguien o algo.


miércoles, 11 de junio de 2014

Docentes varones en las aulas de educación infantil


¿Por qué no hay docentes
 varones en las aulas
de educación infantil?



Acostumbrados a escuchar casos de discriminación machista a todas horas, es raro pararse a pensar en que algunos hombres también lo sufren, ya que el trabajo que pretenden viene siendo considerado, socialmente y desde siempre, “cosa de mujeres”. Esta frase, así como su análoga, “cosa de hombres”, traen implícitas una serie de prejuicios que afectan al desarrollo socio-laboral de las personas. ¿Quién no se ha extrañado al saber de una mujer taxista, piloto o guardaespaldas?
Es fácil encontrar hombres que trabajan en ciertas profesiones como moda, estética o similares consideradas en el ámbito doméstico como “cosa de mujeres”. Estas profesiones adquieren en el ámbito profesional un carácter más igualitario, a veces incluso, con tendencias machistas; todos conocemos a algún cocinero, modisto o peluquero famoso, pero más difícil es encontrar a una médico, empresaria o abogada famosa. Pero hay un sector en el que la participación del hombre no está del todo aceptada e integrada en la sociedad. En educación infantil  es raro encontrar hombres trabajando salvo en el equipo directivo del centro. ¿Por qué un hombre no puede cuidar y educar a un niño igual o mejor que una mujer? ¿No se supone que una persona formada tiene la capacidad de ejercer su trabajo indistintamente del sexo?

Ciertas escuelas infantiles se cierran en banda a contratar chicos sólo por el hecho de no haber trabajado nunca con uno en este sector. Apoyándose en la excusa fácil de que las familias lo ven raro, rechazan la posibilidad de descubrir que un hombre puede realizar igual el trabajo de educador. La misma escuela que vende su metodología como innovadora y progresista, la misma que aboga por una educación basada en valores de igualdad y respeto, la misma que pretende introducir al niño en sociedad, marcando sus primeras pautas de conductas sociales, está cayendo en prejuicios sociales y sexistas contrarios totalmente a las que dicen ser sus convicciones. Cierto es que los padres y madres ven raro que un hombre se ocupe de sus hijos pequeños, y es comprensible a sabiendas de las noticias sobre casos de malos tratos y similares que se dan actualmente. Pero no es excusa para la escuela, pues si la familia confía en ella acaba confiando en sus empleados, por lo que es cuestión de pocos días que vean a un hombre educador como alguien competente con el que su hijo o hija esté bien atendido.

Lee más  en: 

Los maestros de Infantil en Málaga

Los maestros de Infantil en Málaga sólo suponen un 7% del total. 

Lunes, 23 de Febrero de 2009; M. C. ESPAÑA
Un total de 157 hombres ejercen  esta profesión en el conjunto de la provincia, frente a 2.114 mujeres

La escasez de varones matriculados en Educación Infantil tiene su reflejo en el sistema educativo. En toda la provincia de Málaga, existen 2.271 docentes que ejercen este tipo de magisterio, de los que sólo un 7% son varones. Así, 157 hombres comparten profesión con la abrumadora cifra de 2.114 mujeres. 
Una diferencia que, según la profesora de Educación Infantil en la Universidad de Málaga Milagros Fernández, puede deberse a que la profesión se identifica con roles culturales femeninos, como el cuidado materno. «Ahora se ve más adecuado que los cuiden tanto hombres como mujeres y esto ayuda a cambiar la idea de la Educación Infantil», expresa.
Figura de apego
Asimismo, Fernández afirma que las cualidades idóneas del educador infantil pueden encontrarse en ambos sexos. «La más importante es saber convertirse en una figura de apego para los niños, transmitirles que los quieres , los aceptas y los vas a apoyar siempre que lo necesiten», explica la profesora.
Un papel con el que está más que familiarizado Antonio Jesús Leiva, quien lleva 30 años en la profesión. Profesor de Educación Infantil en el colegio Pintor Félix Revello de Toro, estudió para enseñar Ciencias Humanas, como Historia o Geografía, en la EGB. «Pero había más plazas para las oposiciones de Infantil y ahora no lo cambiaría por nada», comenta.
«Es un trabajo muy gratificante, pero tiene que gustar porque requiere mucho esfuerzo físico al ser muchos niños para un profesor», destaca Leiva, quien defiende que los varones pueden aportar mucho a la Educación Infantil. «Es una forma de que los niños entiendan desde pequeños que hombres y mujeres pueden realizar los mismos trabajos», sentencia.
Por su parte, Antonio Pérez, maestro de Infantil en el colegio Victoria Kent, sostiene que la escasez de varones en su profesión puede deberse a que no desean ponerse a un nivel inferior a sus conocimientos. «No pueden demostrarles a los niños todo lo que saben porque no lo entenderían», asegura. 

Una motivación que no existe en su caso, pues aparcó las Matemáticas y las Ciencias que explicó durante veinte años en Primaria para atender las necesidades educativas de los más pequeños. «El trato con ellos es muy natural, sin dobleces y son más cariñosos que los mayores», manifiesta.

¿Maestros Varones En Preescolar?

Un Maestro En Preescolar

Muchos rieron cuando en la cinta “Un detective en el kínder”, Arnold Schwarzenegger interpretó a un docente en un jardín de infancia. En la realidad, un hombre como maestro de preescolar genera no pocos prejuicios pero también magníficas experiencias.




.“Si eres profesional, nada más importa”


“En el preescolar Churún Meru yo estuve casi un año e hice mi pasantía. A la directora le encantó, pero uno de los padres protestó porque no le gustaba que su hija tuviera un hombre como profesor y se empezó a correr la inconformidad. Ellos no veían la parte profesional y llegó un momento en el que decidí retirarme para que no se extendiera más el problema. Me sentía muy incómodo de verdad”, cuenta Quelvis Labrador.
Este joven inició sus estudios superiores tras el deseo de ser educador para niños especiales, sin embargo, ya al segundo semestre, con el inicio de las pasantías y a medida que se iba adentrando en la carrera, fue descubriendo su verdadera vocación. En 2008 se graduó como técnico en educación preescolar en el Colegio Universitario Monseñor de Talavera junto a 45 compañeros, de los cuales sólo 2 más eran hombres.
A pesar de tener sólo dos años de graduado, tiene mucho más tiempo trabajando con los pequeños de la casa y más de tres en el rol de educador, por lo que ha vivido personalmente el tabú que representa su género dentro de esta profesión. “Los padres siempre han creído que los profesores de preescolar deben ser mujeres; yo respeto esas opiniones aunque no las comparto porque creo que es muy importante que el niño a esa edad tenga la influencia de una imagen tanto masculina como femenina”.
Para los niños, la presencia de un profesor de Educación Física o de Computación suaviza la impresión de un docente masculino entre los tacos y libros de cuentos, pero Quelvis asegura que las niñas suelen mostrar cierta distancia hacia un maestro. “Yo respetaba que se alejaran un poco, pero una vez que veían que los niños se sentían identificados y que eran los primeros que llegaban en la mañana a abrazarme y saludarme, ellas poco a poco aumentaban su confianza”, cuenta.
Con el apoyo de su familia, y haciendo caso omiso de las burlas de algunos y del machismo que, según él, caracteriza a esta sociedad, Quelvis mantiene promesa de obtener su licenciatura pronto, está en espera de los respectivos permisos para la inauguración de un instituto en Trujillo donde se desempeñará como docente.
La influencia de un profesor pareciera cambiar drásticamente en el paso de los 6 a los 7 años de edad, ya que, cuenta Quelvis, que su carrera les permita dar clases hasta primer grado ha permitido que muchos colegas tomen esta opción.


Hombres en Educación Infantil

Hombres en Educación Infantil: en minoría por vocación


Ciencias Sociales para las chicas e ingenierías para los chicos. Las carreras también tienen género. Si bien, en algunas facultades se nota más que en otras. Es el caso de Ciencias de la Educación, donde sólo el 28% de los estudiantes son varones. Una diferencia que aumenta en el caso de la diplomatura en Maestro de Educación Infantil –en la que están matriculados 17 hombres, frente a 358 mujeres– y que se aprecia aún más en la práctica, pues sólo ocho o nueve chicos acuden con regularidad a clase. Algunos de ellos cuentan las motivaciones que les llevaron a elegir esta carrera y, en algunos casos, a cambiar la profesión que tenían pensado ejercer.
RUBÉN DOMÍGUEZ
«La informática era muy gris, pero los niños son todo color»
«Los niños me preguntaban si yo también era su ‘seño’»
MANUEL JESÚS VILLENA
«La paciencia es el caballo de batalla del maestro de Infantil»
«Mis sobrinos hicieron que quisiese ser maestro de Infantil»
«Hace falta una parte masculina en la Educación Infantil»
«Todos podemos ser igual de cariñosos con los niños»
Rubén Domínguez estudió un ciclo de grado superior en Informática y consiguió un trabajo como programador, pero le faltaba algo a su vida. «Era un trabajo muy gris, mientras que la Educación Infantil es todo color», afirma. Algo que este alumno de tercer curso comprobó tras realizar la primera parte del prácticum. «Da igual que un día estés triste porque los niños te alegran el día», declara.

Un optimismo con el que Rubén quiere llenar su vida cuando salga de una facultad en la que, sin saber muy bien por qué, no cuenta con muchos compañeros varones. «Pienso que muchos quieren estudiar Educación Infantil, pero temen que les digan que son gays», afirma Rubén. «Luego es todo lo contrario, incluso, muchas compañeras me han dicho que les resulta muy sexy ver a un hombre mostrar su ternura», comenta.

Igualmente, Rubén no piensa que su condición de varón le afecte cuando dé el salto del pupitre al atril y recaiga sobre él la responsabilidad de «educar a nuevas personitas». Si bien, considera que los casos de pederastia de los últimos años pueden ensuciar la imagen del maestro de Infantil.

JOSÉ DANIEL MORENO

José Daniel Moreno nunca olvidará el primer día que entró a un colegio de Educación Infantil para hacer las prácticas. Cuando la profesora le presentó ante los pequeños alumnos, José Daniel se encontró con un aluvión de caritas sorprendidas que le preguntaban sin cesar: «Oye, ¿tú también eres nuestra ‘seño’?».

«A los propios niños les llamaba la atención encontrarse con un profesor varón», describe este alumno de tercero de Infantil a modo de recuerdo de las tres semanas de prácticas en las que se acercó a la profesión que siempre quiso ejercer. «De pequeño, mis vecinas ya me encargaban que cuidase de sus hijos y me encantaba», comenta.

En relación a la escasez de hombres dentro del magisterio en las edades más tempranas, José Daniel la achaca a una percepción social que, poco a poco, va cambiando. «Las madres siempre han sido las encargadas de cuidar a sus hijos y los colegios y guarderías surgen porque no tenían sitio donde dejarlos», opina. 

Una idea social que vio reflejada en la universidad cuando entró en la facultad y vio que en su clase de Infantil eran sólo cuatro chicos. «Me puse muy nervioso porque soy muy tímido y si ya me gusta hablar con hombres, más aún con mujeres», asegura.






Ser maestro de Educación Infantil requiere unas cualidades que la sociedad suele atribuir a las mujeres, pero que Manuel Jesús Villena no considera que sean exclusivas de ellas. «La sensibilidad, la tenacidad y la paciencia son sus mejores caballos de batala», expresa este alumno de primero de Educación Infantil que, además, es licenciado en Publicidad y Relaciones Públicas.

«Escogí Publicidad por el tema de las salidas, pero en realidad pienso que perdí el tiempo», asegura, al tiempo que se arrepiente de no haberse matriculado de primera hora para ser maestro de Infantil. «Todos hemos querido ser profesores alguna vez», declara. No obstante, considera que, aunque algunos chicos tengan la vocación de enseñar a niños de corta edad, no estudian para ello por vergüenza. «Las carreras tienen sexo y, aunque las chicas estén entrando en titulaciones masculinas como las ingenierías, los chicos tienen más reparos a la hora de matricularse en estudios asociadas a las mujeres», sostiene.


ANDRÉS GARCÍA


Al igual que muchos de sus compañeros, Andrés García tenía claro que su futuro profesional estaría entre la paredes de un aula. Sin embargo, siempre pensó que sus alumnos serían mayores de cinco años hasta que fue tío. «Mis cuatro sobrinos hicieron que quisiese ser maestro de Infantil y no de Primaria», manifiesta.

De hecho, fueron sus sobrinos, que ahora tienen edades comprendidas entre los 3 y los 10 años, los que hicieron que Andrés retomara los estudios que abandonó antes de acabar el bachillerato. «Era estudiar esta carrera o ninguna», afirma este alumno de primero de Infantil, quien disfruta como un niño cuando se acerca a la guardería de un familiar para echarle una mano con los pequeños.

Una capacidad para trabajar con niños de corta edad que ha tenido que demostrar también en la facultad delante de sus compañeras. «Tenemos que hacer muchos juegos y, al principio, me daba mucha vergüenza delante de las chicas», asegura Andrés, quien añade que la aplastante mayoría de mujeres en su clase sólo le hizo preocuparse por no estar a la altura. «Me echó un poco para atrás porque las chicas suelen sacar más nota y me agobió poder quedarme atrás», recuerda Andrés.

DAVID DÍAZ

Consciente de la influencia que los primeros profesores ejercen sobre los niños, David Díaz opina que los hombres tienen mucho que aportar a una profesión tan asociada a las mujeres como es el magisterio desde los tres hasta los cinco años. «Hace falta una parte masculina en la Educación Infantil», sentencia este alumno de tercer curso. Así, asegura que la presencia de varones en las aulas de los alumnos más pequeños del sistema educativo, les haría despertar nuevos sentimientos hacía la figura masculina que fueran más allá de la simple autoridad.

En cuanto a las reacciones que encontró en su entorno cuando decidió estudiar Educación Infantil, David no destaca ninguna negativa por su condición de varón. «Lo único que me decían es que es una carrera muy fácil, de pintar y colorear», lamenta David. No obstante, afirma haberse encontrado con muchas caras de sorpresa, sobre todo, en el prácticum. «Fui el primer chico que hacía prácticas en toda la historia de ese colegio», comenta.

JOSÉ CARLOS VALDERRAMA
Para José Carlos Valderrama, alumno de tercero de Educación Infantil, las cualidades necesarias para tratar con niños pequeños no van asociadas al género, sino a la personalidad. «Todos podemos ser igual de cariñosos con los niños, tanto hombres como mujeres», afirma. Sin embargo, añade que el cuidado a edades más tempranas se suele asociar al instinto maternal. «Es que hace tan grande la diferencia entre el número de chicos que estudian Primaria y los de Infantil», expresa.
De hecho, hay 102 hombres matriculados en Magisterio de Primaria frente a 325 mujeres. «No entiendo que haya tanta diferencia entre Infantil y Primaria porque, en definitiva, se trata de cuidar y educar niños», comenta. Un trabajo al que espera dedicarse en un futuro, pues no considera que vaya a sufrir discriminación por ser hombre. «El jurado de las oposiciones valora mucho a los chicos para darle una visión diferente a la educación», destaca este alumno, quien, al igual que sus compañeros lucha por romper estereotipos y hacerse un hueco en una profesión asociada a las mujeres.

martes, 10 de junio de 2014

Anegdota

Buenas Experiencias



Un compañero de promoción de Quelvis, del Monseñor de Talavera, su nombre es Héctor Correa cursó sus estudios en la Universidad José María Vargas para culminar recientemente la Licenciatura en Educación Inicial. Es el único hombre de su promoción y confiesa que no conoce un profesor de preescolar además de sus compañeros del técnico. Se sorprendió el día que llegó a su primera clase y la profesora insistía en preguntar por qué había escogido esa carrera. Para él, la respuesta era sencilla: “siempre me ha gustado trabajar con los niños y lo importante es hacer lo que a uno le guste”. Estudiantes de otras carreras también cuestionaban su elección, pero sus compañeras supieron apoyarlo cuando alegaban que la figura paterna debía estar presente también en el colegio.“Mi familia no se entusiasmó mucho porque sintieron que la carrera tenía menor nivel que terapia ocupacional”, carrera que Héctor estudió paralelo a su licenciatura en educación. Actualmente se desempeña como profesor en un colegio para personas especiales, combinando sus dos vocaciones: el desarrollo de actividades terapéuticas y la enseñanza básica. Explica que sus alumnos son adultos pero tienen un coeficiente mental de un niño de seis años.En sus palabras, sus pasantías fueron “significativas”, destacando la receptividad tanto de las profesoras como de los niños. “Las mamás cuando iban a buscar a sus hijos me decían que ellos estaban contentos porque por fin tenían un profesor hombre que no hablaba de pintura ni de maquillaje y que jugaba pelota con ellos”, cuenta. Su despedida del Colegio Jacinto Lara, en La Urbina, fue triste, pero partió dejando las puertas abiertas del plantel por si un día quiere regresar.Experiencia fabulosaHéctor escuchó muchas advertencias sobre el desempleo que posiblemente acechaba su futuro, sin embargo obtuvo una oportunidad mientras estudiaba y supo demostrar su empatía con los infantes. “Todos (los niños) peleaban porque querían que yo estuviera en la mesa con ellos”. María Lisset Rodríguez, compañera de docencia de Héctor, si bien dice haberse extrañada con la presencia de un hombre en el aula contigua, asegura que “la experiencia fue fabulosa”.



Leer mas en: http://www.revistadominical.com.ve/noticias/actualidad/%C2%BFmaestros-en-el-preescolar-.aspx#ixzz34G15INIr

Licenciatura en Educación Preescolar


Educación preescolar, ¿una licenciatura para hombres o para mujeres?



Más que fijarnos en cuestiones de género, el docente en educación preescolar debe tener la firme vocación por querer desarrollar las habilidades de cada pequeño de 4, 5 y 6 años.
Hombre o mujer, cualquiera de los dos debe procurar el aprendizaje del menor, quien apenas inicia su educación escolar.
Las actividades de  los docentes van enfocadas en que a través del uso de su creatividad los pequeños aprendan los colores, juegos, canciones, se inicien en la lectura e identifiquen los números, o en algunos de los casos hasta realicen operaciones básicas, además de estimular su desarrollo social.
Por ser una profesión en donde se lleven a cabo múltiples actividades, suele ser una carrera en donde abunden las personas del sexo femenino, sin embargo también existe la participación de hombres quienes tienen la sensibilidad para trabajar con los pequeños.

domingo, 8 de junio de 2014

Existencia de Maestros Varones en las aulas de Educación Infantil

¿Los varones no existimos en las aulas de Educación Infantil?




Hace bastante tiempo, ya no recuerdo cuándo fue, fui al kiosko a buscar alguna revista de educación que fuese interesante, para tener alguna fuente más que consultar y entretenerme un poco aprendiendo más sobre el mundo de la pedagogía. Y me topé con algo que me hundió un poco la moral.

La revista se llamaba "Maestra Infantil", y tal y como su nombre indica, está escrita para "maestras". Es decir, que para esta revista los maestros no existimos. ¡Normal! Como "criar y educar es cosa de mujeres", según el sistema sexista... De hecho, para asegurarme, abrí la revista, la ojeé un poco... y de contenido estaba muy bien, lo reconozco, pero la palabra maestro no figuraba en ella (por lo menos no la encontré)
Y eso es algo que me parece mal, ya que la forma en que empleamos el lenguaje varía nuestra manera de percibir el mundo (crearé más adelante una entrada hablando de ello), y este tipo de cosas contribuye a reforzar inconsciente el tópico sexista de siempre: "Sólo las mujeres saben cuidar de un/a niño/a"


Al instante supe cómo debe sentirse una mujer cuando se habla exclusivamente en masculino y las mujeres no aparecen.

Pero bueno, han debido de haber quejas, o se han dado cuenta de que también existen varones docentes de Educación Infantil (esto es, aquélla que se comprende entre los 0 y los 6 años), o puede que hiciesen estadísticas en las cuales se mosraban que hay hombres que compran la revista.. no lo sé, pero ahora la revista se llama "Maestr@ Infantil". Y eso me deja más conforme. Ojalá logremos hacer el mismo progreso en el lenguaje pero en favor de las mujeres.





lunes, 16 de mayo de 2011

Machismo

Machismo aleja a hombres de la enseñanza preescolar


Un1% de docentes del MEP que trabajan con niños pequeños son varones.
Estudiantes hombres que llevan la carrera de Preescolar son muy pocos.




Rodeado de flores, juguetes, peluches, espumas y crayolas, Alberto Manuel Solano se dedica a cambiar vidas, como solo lo puede hacer un maestro de Preescolar.
Con sus 21 alumnos de 4 y 5 años, de la Escuela de Santa Rosa, en Turrialba, Solano canta, recita, cose, lee, pinta, enrolla bodoquitos y hasta hace aeróbicos.
Para los niños del “profe Manuelito” no hay nada inusual o extraño en su aula: todavía no han sido adoctrinados por la sociedad sobre los “trabajos de hombres” y los “trabajos de mujeres”.
Sin embargo, esa lección la aprendió Solano hace más de 20 años, cuando decidió dedicarse a la docencia con niños pequeños.

“Al inicio fue difícil. La orientadora de la Universidad trató de aclararme las diferencias que iba a tener a la hora de estudiar y trabajar, por el simple hecho de ser varón”, explicó Solano, de 48 años.
“Sin embargo, para mí fue como un reto el hacer algo que no se considera ‘normal’, y, entonces, decidí seguir adelante”, agregó .
Toparse con un docente de Preescolar como Solano es como encontrarse una aguja en un pajar.
De hecho, en los años que tiene de ejercer ese puesto, nunca se ha topado con un colega que comparta con él la docencia de Preescolar.
Casos contados. De los casi 5.000 docentes del Ministerio de Educación Pública (MEP) que atienden a niños en edad de preescolar, tan solo 60 de ellos son varones. Esto equivale a alrededor de un 1%.
Muchos de ellos –no se precisa el dato exacto– son maestros de escuelas unidocentes, por lo que el número de varones que se dedica exclusivamente a atender Preescolar es más reducido todavía.
En primaria, los hombres también conforman una minoría de profesores: alrededor de un 18% de los 22.600 maestros.
“Casi no tenemos información. Sabemos que son muy pocos los que se han arriesgado porque tradicionalmente ha sido una carrera desarrollada por mujeres”, afirmó Adriana Díaz, asesora nacional de Educación Preescolar del MEP.
“Por nosotros, no hay ningún inconveniente. Más bien, es enriquecedor tener el punto de vista desde la óptica de los hombres, pero enfrentan muchos estereotipos, principalmente de las familias”, dijo.
Rocío Castillo, coordinadora de la carrera de Pedagogía, con énfasis en Preescolar, de la Universidad Nacional, aseguró que una minoría de los estudiantes en formación son varones.
“A la gente le parece más adecuada una mujer por la figura de maternidad, que se relaciona con el cuido del niño pequeño”, explicó.
“En algunos casos, no solo es externo el rechazo, sino intrínseco: al hombre le agrada el ámbito, pero prefiere no involucrarse, pues sabe que no va a ser aceptado”, añadió.
En la Universidad de Costa Rica, de alrededor de 175 estudiantes de la carrera de Educación Preescolar, unos cinco son varones.
Pese a los estereotipos, Silvia Quesada, directora del centro educativo en el cual labora Solano, aseguró que el profesor se gana a los padres de familia con su compromiso y trabajo extraordinario.
Yorleny Sánchez, madre de uno de los alumnos del docente, agregó que se extrañó cuando supo que el maestro sería varón, pero que, desde que lo conoció, detectó que tenía un don para trabajar con niños.