El propósito de este Espacio Colaborativo es dar a conocer algunas características de identidad docente de los educadores varones que estudian y/o trabajan en formación inicial o Preescolar, su vida profesional, y sus procesos identitarios, así como aclarar y/o eliminar en la medida de lo posible, la gran cantidad de estereotipos, creencias, mitos y prejuicios originados, en gran medida, por la estrecha relación entre la identidad docente y la identidad de género de los docentes. Esta relación determina en algunos la toma de decisiones importantes, como la elección o renuncia de la carrera en educación preescolar, para tratar de responder, así, a la clasificación socialmente aceptada de distribución sexo/género del trabajo.

Identidades Docentes del nivel Preescolar.

Identidades docentes del nivel preescolar, género y formación docente inicial


Muchos han sido los intentos por incidir en la calidad de la educación básica en nuestro país a partir de la reestructuración de la formación de los docentes que en ese nivel laboran, pero estos esfuerzos pocas veces han estado precedidos por procesos de evaluación sistematizada. Así, estos programas atienden aspectos no siempre derivados de los problemas ni tampoco se generan en su totalidad como resultado de indagación en las aulas.

Culturalmente, se han difundido valoraciones axiológicas, epistemológicas y conceptuales que se adjudican a los profesores, las cuales se relacionan con el nivel en el que laboran; por ejemplo, se creía que para ser docente en preescolar, el único requisito indispensable era el gusto por los niños y ser mujer. También se consideraba que las aspirantes a convertirse en docentes en ese nivel estaban alejadas del trabajo académico. Frases usuales que trataban de sintetizar las posturas anteriores eran, por ejemplo: ¿Para qué estudias si sólo vas a entretener niños? o Estudia para educadora, porque con ese horario vas a poder atender a tu familia. Lo anterior se suma a las constantes críticas de los maestros de primaria en el sentido de que en el preescolar los alumnos no aprenden nada.

En un contexto en el que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha señalado que la educación en países como México y otros del Istmo, tiene serios problemas y que una de las soluciones implica volver la mirada hacia la formación de maestros, cuyas debilidades han sido evidenciadas a partir de los resultados de las evaluaciones a cargo de actores especializados, es necesario analizar la construcción de la identidad docente de los profesionales del nivel preescolar, que se sustenta en procesos educativos y sociales permeados por estereotipos acerca de cómo ser una buena educadora.

La razón de focalizar la identidad docente es porque se considera que incide y puede caracterizar la práctica que las educadoras realizan día a día en su ejercicio en las aulas. Su trascendencia consiste en que tal práctica se realiza a partir de las nociones epistemológicas, didácticas y conceptuales que sustentan esa identidad. Como señala Bolívar, la enseñanza es, primariamente, una actividad individual (única e interpersonal), donde la identidad personal condiciona los modos como [los maestros y maestras] ven y hacen su trabajo.

Con base en los anteriores elementos, surgen las preguntas: ¿cómo se caracteriza la identidad docente de las profesoras del nivel preescolar? La estructuración y reestructuración de la identidad docente, ¿es resultado de su formación inicial en las escuelas normales o es el resultado de tratar de ser aceptadas en la cultura institucional al incorporarse al sistema educativo? Ante una inminente feminización del magisterio, también era necesario analizar si los casos de las participantes evidenciaban una relación entre identidad docente e identidad de género, entre otros aspectos.

La definición que se estructuró de identidad docente consiste en el autoconcepto construido por las educadoras a partir de su narrativa biográfica, el contexto gremial y la cultura magisterial, en gran medida determinada por la identidad de género, que se refleja en la toma de decisiones con incidencia en la profesionalización; ésta, en algunas ocasiones, puede ser el origen del desgaste profesional, en razón del intento de los y las docentes de cumplir con los requisitos que el Estado estipula para ser docentes.
La formación docente implica la práctica, marcos referenciales y conceptuales, líneas temáticas, métodos y técnicas de enseñanza de una institución determinada, dirigidos a construir y transmitir saberes para una población magisterial específica. Establecidos estos referentes, es necesario mencionar que, en este artículo, al citar la formación inicial se alude a los estudios profesionales realizados para ejercer la docencia en el nivel preescolar con grado de licenciatura.

En conclusión, la identidad docente es un entramado de procesos con una gran gama de rutas para su permanente reconstrucción, en el cual influyen todos los sujetos que intervienen en las experiencias educativas de un hombre o una mujer que laboran como maestros o como educadoras; dicho entramado se estructura a partir de circunstancias históricas y sociales, personales y colectivas, que se combinan y actualizan en todo momento; son procesos históricos que responden a las condiciones específicas de un periodo y los contextos en los que se desenvolvieron las informantes.

Lee la investigación completa en: 
SINÉCTICA, Revista Electronica. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario