José Luis Medina, Jaime García Martínez, Alejandro Arrillaga, Joan Cela . (2005). Aula de Infantil. [Versión electrónica]. Revista Aula de Infantil 23
¿Por qué hay pocos maestros en educación infantil?
José Luis Medina
Jaime García Martínez
Alejandro Arrillaga
Joan Cela
Jaime García Martínez
Alejandro Arrillaga
Joan Cela
Razones históricas, entre otras:
La razón de la presencia masiva de la mujer en la educación primaria debe ser abordada desde una perspectiva histórica. Desde ese punto de vista, la estructura y las relaciones del modelo familiar tradicional han sido transferidas a las escuelas de enseñanza infantil y primaria y el rol de la maestra ha sido definido en términos de los papeles que en la familia efectúa la mujer. "La educación infantil no es más que una continuación y extensión de la naturaleza femenina". "Las mujeres son maestras por instinto". Desde que estas dos premisas, arbitrarias en esencia, son aceptadas como socialmente válidas, la educación infantil es considerada como un asunto exclusivo de las mujeres.
Otra razón de esta presencia masiva de mujeres en la educación infantil es el mito que defiende que la enseñanza de la infancia y su cuidado no es más que una extensión de la biología femenina, esto es, innato a todas las mujeres, mientras que el desarrollo de las competencias técnico-científicas requeridas para, por ejemplo, la gestión requiere un largo aprendizaje; se funda en la creencia de que las características masculinas son activas y las femeninas, pasivas. En realidad, ambas son acciones fundamentales en el desarrollo de nuestra sociedad, pero, lamentablemente, no son valoradas igualmente porque distintas son las consideraciones que socialmente se otorga a los detentadores de esas acciones: hombres y mujeres.
Por qué pocos en 0-3
En nuestra cultura, la tarea de cuidado y educación de las niñas y los niños en la infancia está vinculada a la mujer más que al varón por el hecho histórico de que estos primeros años de desarrollo -primeras díadas, el apego, la nutrición- se producen en el contexto de la familia, contexto en el que, tradicionalmente, las tareas han recaído predominantemente sobre la mujer. Al transformarse el medio familiar y social, con la consiguiente incorporación de la mujer al mundo laboral, se crean instituciones que ofrecen servicios de atención a la infancia y, por tanto, profesionales que hacen esta labor. Con el avance del conocimiento sobre la importancia de los primeros años -la parte más importante de la vida es la que va primero- y la mayor responsividad paterna, así como por lo gratificante que es este trabajo, cada vez se irá haciendo más compartido. Tengamos en cuenta que es mucho mayor la dedicación al cuidado de los hijos que la atención compartida al hogar.
Todos participamos del proceso de cambio
Vivimos un proceso de cambio de relaciones y roles de hombres y mujeres que a menudo se representa por mujeres que alcanzan la dirección de un banco, un escaño en el Parlamento, una cartera ministerial, un grado en el Ejército... Pocas veces oímos hablar de los hombres que trabajamos en educación infantil como parte de este proceso. No elegimos este trabajo, yo al menos no, "por" ni "para" este proceso; como cualquiera lo elegimos simplemente porque nos gusta. Porque esperamos tener en él una oportunidad de desarrollarnos como personas y, simplemente, ser felices.
Sin embargo, creo que aportamos mucho al proceso de cambio: mostrar a las familias y a la sociedad que la educación de los más pequeños y las más pequeñas es también "cosa de hombres". Y no lo hacemos con discursos, cursillos de planchado de camisas ni moralina; lo mostramos sencillamente al disfrutar haciendo cosquillas a un bebé, cuando un niño busca nuestro resguardo para consolarse, cuando comprendemos el razonamiento que subyace a un juego aparentemente banal, cuando interpretamos una palabra escrita sólo con consonantes y trazo vacilante...
Educadores maestros varones
Los niños y las niñas son los principales beneficiados de la diversidad de modelos en educación infantil, y creo que, más allá de la diversidad personal, existen modelos masculinos y femeninos en la intervención educativa. El sesgo hacia el lado femenino es tan acusado que se hace necesario poner en marcha medidas imaginativas (no estoy pensando en establecer cuotas) dirigidas a normalizar la presencia de educadores y maestros varones en los centros.
Paradójicamente, la proporción de varones en los equipos directivos de las escuelas infantiles es bastante mayor, como también lo es la tasa de provisionalidad: los varones, además de escasos, duramos poco. Habría mucho que hablar de esto, pero es una historia larga y aquí no hay suficiente espacio.
Los hombres en la etapa 0-3
Decir que en las escuelas infantiles de primer ciclo hay pocos hombres es una realidad, y me atrevo a decir que muchos de ellos forman parte de los equipos directivos, algo sobre lo que sería interesante reflexionar.
Yo ya llevo muchos años en esta etapa y he visto marchar de ella a más hombres que los que han entrado a trabajar. Creo que por distintos motivos: el poco reconocimiento de la etapa -sólo tenemos que pensar en quién cuida de los más pequeños y de las personas mayores, o en cuánto tiempo hemos estado sin que se la considerara etapa educativa (y últimamente ha estado a punto de volver a ser asistencial)-; el salario es el más bajo dentro del mundo de la enseñanza y, por norma, los hombres suelen buscar trabajos de más prestigio y más bien remunerados; también se ha dicho que la educación infantil era la continuación de la función maternal y por eso en algún momento esta etapa se ha llamadoeducación materna.
Pero dejadme que desde aquí aproveche para decir que trabajar con los más pequeños es un privilegio que debemos compartir hombres y mujeres. A mí me ha aportado muchos conocimientos y emociones. Siempre me he sentido orgulloso de esta elección y me reafirmo cuando veo a los abuelos que vienen a recoger a sus nietos y nietas a la escuela. Pienso que muchos de ellos no tuvieron la posibilidad de estar con sus hijos y criarlos porque eso era responsabilidad de las madres y, en cambio, ahora con sus nietos y nietas están recuperando el tiempo perdido, y lo hacen muy bien, por cierto.
A la escuela vienen grupos de maestros y casi siempre son chicas. De vez en cuando hay un chico, cosa que me hace especial ilusión porque pienso que será un hombre más que disfrutará de un trabajo mayoritariamente realizado por mujeres.
Hemos hablado de:
Educación
Enseñanza
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Dirección de contacto
José Luis Medina
Universitat de Barcelona
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Jaime García Martínez
Asesor de EI CPR Oviedo
Asesor de EI CPR Oviedo
Alejandro Arrillaga
EI Ruiz Jiménez. Madrid
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Joan Cela
EBM El Vent. Barcelona
EBM El Vent. Barcelona
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