Los maestros de Infantil en Málaga
sólo suponen un 7% del total.
Lunes, 23 de Febrero de 2009; M. C. ESPAÑA
Un total de 157 hombres ejercen
esta profesión en el conjunto de la provincia, frente a 2.114 mujeres
La escasez de varones
matriculados en Educación Infantil tiene su reflejo en el sistema educativo. En
toda la provincia de Málaga, existen 2.271 docentes que ejercen este tipo de
magisterio, de los que sólo un 7% son varones. Así, 157 hombres comparten profesión
con la abrumadora cifra de 2.114 mujeres.
Una diferencia que, según
la profesora de Educación Infantil en la Universidad de Málaga Milagros
Fernández, puede deberse a que la profesión se identifica con roles culturales
femeninos, como el cuidado materno. «Ahora se ve más adecuado que los cuiden
tanto hombres como mujeres y esto ayuda a cambiar la idea de la Educación
Infantil», expresa.
Figura de apego
Asimismo, Fernández
afirma que las cualidades idóneas del educador infantil pueden encontrarse en ambos
sexos. «La más importante es saber convertirse en una figura de apego para los
niños, transmitirles que los quieres , los aceptas y los vas a apoyar siempre
que lo necesiten», explica la profesora.
Un papel con el que está
más que familiarizado Antonio Jesús Leiva, quien lleva 30 años en la profesión.
Profesor de Educación Infantil en el colegio Pintor Félix Revello de Toro,
estudió para enseñar Ciencias Humanas, como Historia o Geografía, en la EGB.
«Pero había más plazas para las oposiciones de Infantil y ahora no lo cambiaría
por nada», comenta.
«Es un trabajo muy
gratificante, pero tiene que gustar porque requiere mucho esfuerzo físico al
ser muchos niños para un profesor», destaca Leiva, quien defiende que los
varones pueden aportar mucho a la Educación Infantil. «Es una forma de que los
niños entiendan desde pequeños que hombres y mujeres pueden realizar los mismos
trabajos», sentencia.
Por su parte, Antonio
Pérez, maestro de Infantil en el colegio Victoria Kent, sostiene que la escasez
de varones en su profesión puede deberse a que no desean ponerse a un nivel
inferior a sus conocimientos. «No pueden demostrarles a los niños todo lo que
saben porque no lo entenderían», asegura.
Una motivación que no
existe en su caso, pues aparcó las Matemáticas y las Ciencias que explicó
durante veinte años en Primaria para atender las necesidades educativas de los
más pequeños. «El trato con ellos es muy natural, sin dobleces y son más
cariñosos que los mayores», manifiesta.

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